Category Archives: Teatro

La cantante calva de Eugène Ionesco

La cantante calva, estrenada en 1950, fue la primera obra dramática de Eugène Ionesco, dramaturgo y escritor francés de origen rumano, que fue uno de los principales autores del teatro del absurdo. Desde 1957, La cantante calva sube a escena ininterrumpidamente en el Théâtre de la Huchette y con un número récord de interpretaciones, se ha convertido en una de las obras más representadas de Francia, haciéndose acreedora al premio Molière d’Honneur en 1989.

Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Enrique Jardiel Poncela

Farsa en tres actos, estrenada en el teatro Infanta Isabel de Madrid, el día 2 de mayo de 1936. Un científico, su mejor amigo, sus respectivas esposas y el cartero que atiende a la casa, toman una poción y se vuelven inmortales, pero… ven morir a los seres queridos, ven nacer, crecer y envejecer a sus familiares, mientras ellos permanecen eternamente jóvenes, por lo que deciden irse a vivir a una isla desierta. Allí se aburren soberanamente y para poner remedio a esta situación, crean una nueva pócima que les permite ir rejuveneciendo años hasta el momento justo del nacimiento.

Nuestros hijos de Florencio Sánchez

Escrita en 1907, con un vigente ideario anarquista y revulsivo, muestra la hipocresía del núcleo familiar ante el embarazo de la hija menor. Al decir de su autor, escrita `contra la ignorancia y el prejuicio`, la versión condensa en 30 minutos y en un muy pequeño espacio, el drama de un grupo social que se disuelve.

Aonikenk de Enrique Melantoni

Enrique Melantoni empezó a escribir desde muy chico. A los diez años ganó un concurso de poesía en la escuela. A los veinte escribía textos para publicidad y cuentos cortos para una revista. A los treinta comenzaron a publicar sus trabajos en libros escolares. También comenzó a dibujar desde muy chico, y trabajó ilustrando publicidades, libros y pósters. Además, cuando era muy joven, trabajó de carpintero. Enrique afirma que es como escribir y dibujar, porque la lengua es como un árbol.

La bruja de Enrique Melantoni

Un atardecer estábamos recorriendo el Municipio de Tolima cuando vimos a la mujer. Tendría unos setenta años, mal llevados, pero todavía se la veía activa. Estaba murmurando al oído de una muchacha muy hermosa algo que escuchamos al pasar por su lado: ?… y si ves que dejaron sobre algún mueble una camisa con una manga dada vuelta, no te le acerques. En ese estado, es probable que te quedes hasta el amanecer volviendo la prenda una y otra vez. Es un truco estúpido, pero nosotras siempre caemos…? 

Como mejor están las rubias es con patatas de Enrique Jardiel Poncela

La buena de Albertina vive con su segundo marido, Bernardo, un pánfilo que se dedica a pintar “flores, frutas y pájaros”. Pero he aquí que una noticia viene a perturbar la paz: el primer marido, Ulises Marabú, célebre antropólogo que se dio por muerto en África quince años atrás, ha sido encontrado con vida y se disponen a traerlo de vuelta a España. En consecuencia, el matrimonio de Albertina y Bernardo no es válido.

Luna Guaraní de Enrique Melantoni

Yací, la Luna de los guaraníes, cruza el cielo misionero cubriendo con un manto de luz plateada las copas de los árboles, y el agua de las corrientes y saltos. La vegetación es tan densa, que la diosa sólo conoce de oídas las maravillas que hay debajo, en la tierra. Allí tampoco el Sol, señor del día, puede llegar con su luz. Yací es curiosa. Quiere ver con sus propios ojos las flores fragantes, el brillante colorido de las aves y el silencioso acecho de las fieras.

Angelina o el honor de un brigadier de Enrique Jardiel Poncela

Angelina o el honor de un brigadier, primera comedia del humor genuino del autor, es también la primera muestra de las piezas que Jardiel denominó teatro sin corazón y una parodia hilarante del drama realista decimonónico. Un marido de ida y vuelta pertenece al grupo de obras escritas entre 1936 y 1943 que constituyen la cima de la producción jardielesca. En esta farsa repleta de humorismo y poesía el autor alcanza lo más genuino de su teatro de lo inverosímil y crea algunas de las escenas más logradas de nuestro teatro cómico.

Nada por aquí, nada por allá de Enrique Melantoni

Una mañana, el gran mago Aparicio acababa de prepararse un rico mate, cuando sonó el timbre de la puerta de calle. ¿Quién será, tan temprano? -se preguntó, mientras hacía un pase de magia para que su bata y sus pantufl,as vinieran corriendo de la pieza. Se miró en el espejo del zaguán. Se peinó un poco el bigote(tenía uno de esos bigotes finitos con un rulo en las puntas) y preguntó: -¿Quién es? Soy yo, Apa. Ilusionetti. 

Teatro breve del Siglo de Oro de AA.VV.

Las loas y entremeses, piezas teatrales de corta duración que solían acompañar con frecuencia a comedias y autos sacramentales, son dos de las formas de teatro breve más cultivadas por los grandes dramaturgos del Siglo de Oro. De simples introducciones al espectáculo y entretenimiento entre los diversos actos de las comedias, pasaron a ser verdaderas obras maestras de la mano de autores como Lope de Rueda, Agustín de Rojas, Alonso de Castillo Solórzano, Hurtado de Mendoza, Calderón de la Barca.

La vida en un hilo de Edgar Neville

Mercedes se encuentra en una tienda de flores, allí conoce a Miguel y a Ramón, una tarde de lluvia, la espera de un taxi, una decisión, el destino… pero ¿y si esa no hubiese sido la decisión?, y ¿si hubiese sido otra? La vida de las personas, como el alma está en un hilo, casi siempre se puede decir que depende del azar, y a todos nos llega un momento en la vida en el que hemos de dudar entre dos o más caminos, y no sabemos cuál es el que vamos a seguir, cuál es el que nos conviene más, hasta que escogemos uno.

Fin de partida de Samuel Beckett

En 1957, el gran director y actor de teatro francés Roger Blin llevaba por primera vez a escena Fin de partida, de Samuel Beckett. Con esta obra, inspirada a la vez en el Rey Lear de Shakespeare y el Libro de Job, Beckett exhibía una vez más ese don magistral suyo para escenificar la ceremonia fúnebre, sin pompa ni palabrería, la ceremonia trágica de la condición humana. En efecto, Lear y Job conviven debajo de los harapos milenarios que recubren a ese patético rey, ciego y paralítico, eternamente sentado en un trono absurdo.

Bodas de sangre de Federico García Lorca

Primera tragedia de una proyectada «trilogía dramática de la tierra española», “Bodas de sangre” fue terminada por Federico García Lorca en 1932. Exaltada como fruto representativo de «la nueva España», es decir, de la renovación cultural que traía consigo la II República, fue también considerada por la crítica, desde el momento de su triunfal estreno en Madrid y Buenos Aires (1933), como una cumbre del teatro español de todos los tiempos.

El castillo de Lesley de Jane Austen

Este libro recoge una buena muestra de lo que escribió la primera Jane Austen. Estas diez obras de juventud —de adolescencia deberíamos decir— cabe situarlas cuando Jane Austen tenía entre 12 y 18 años; son obras realmente muy tempranas junto a otras algo más evolucionadas, y revisadas con el criterio de una escritora que podía ya considerarse una novelista en ciernes. Estos pequeños textos satíricos jamás fueron publicados en vida de la autora, y fue menester esperar hasta 1922 para que un editor se decidiera a publicarlos.

La cautiva de las trenzas de oro de Antonio Torres Román

La triste historia de los malones indígenas que arrasaban la pampa argentina deteniendo el progreso de una nación, padeciendo los viejos criollos al igual que los innumerables emigrantes provenientes en su mayoría de Europa, que sufrían el rapto de sus esposas e hijas de manos del salvaje, para convertirlas en cautivas en el propósito de satisfacer sus placeres.