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Gestapo de Sven Hassel

El apasionante mundo de la famosa organización policíaca nacionalsocialista. Una anciana, ajena a toda actividad política, es detenida y ahorcada. El viejo, Hermanito, Porta y el Legionario -pertenecientes a la 5ª compañía y conocidos por los lectores de Hassel- vengan a la mujer y se enfrentan a El Bello Paul, jefe del grupo de la Gestapo. En esta obra hay gran diversidad de ambientes y situaciones que pasan de la máxima crueldad al humor más fino. Las novelas de Hassel resumen y testimonian un trágico período histórico.

Batallón de castigo de Sven Hassel

“En algún punto de la prisión, alguien gritó. Era un grito largo y penetrante que terminó con un gemido. El grito no penetró en el cerebro de Berner. El teniente estaba echado sobre la burda mesa, con la cabeza apoyada en los brazos. Pensaba en aquellas letras, unas letras grandes y doradas, artísticamente enlazadas. ¿Podían costarle el regimiento disciplinario? El 37º de Artillería o el 17º ¿Qué era el llamado regimiento de infrahombres de Dortmund? Individuos sobre los que había que escupir.

Camaradas del frente de Sven Hassel

Sven Hassel consigue en esta obra describir con maestría el relato patético de la vida cotidiana en la retaguardia durante la Segunda Guerra Mundial, tras las líneas del ejército alemán, una perspectiva poco conocida tras el final de la contienda. Los bombardeos, el terror policíaco implantado por la Gestapo, la infidelidad de la mujer amada llevan al soldado a confiar únicamente en sus compañeros de armas. En este mundo desesperado, al borde del abismo, sólo la amistad proporciona al ser humano la sensación de propia dignidad.

Los panzers de la muerte de Sven Hassel

Varias granadas silbaron en la calle y estallaron ruidosamente contra una casa. A los gritos de «¡Iván, Iván!», el pánico se apoderó de los nuestros. Restallan los disparos, los hombres se desperdigan, varios se precipitan fuera de los tanques, porque el miedo de morir asado se pega a la piel de todo tripulante de los tanques. Una hilera de terribles «T-34» se acerca ruidosamente, escupiendo fuego con todas sus armas. Los lanzallamas, alargan sus lenguas rojas hacia los granaderos blindados, pegados a las paredes, y los transforma en antorchas vivientes