Las doradas manzanas del Sol de Ray Bradbury

Las doradas manzanas del Sol de Ray Bradbury

Veintidós relatos, todos encantadores. Desde relatos de pequeñas ciudades, naves espaciales, e incluso serpientes marinas, Bradbury conjura poderosas imágenes para asombrarnos, algunos con giros asombrosos, otros no, pero todos y cada uno poseen cierto encanto. Desde el primer relato el lector es transportado al universo ilimitado de Bradbury; no en una realidad mundana, sino en fantásticos viajes a través del tiempo y del espacio.

El vino del estío de Ray Bradbury

El vino del estío de Ray Bradbury

En tres prodigiosos meses, Douglas Spaulding observa, escucha, saborea las sorpresas rituales de un verano: el descubrimiento de la vida y la muerte, el últimos tranvía, la limpieza de las alfombras, la aparición de las hamacas en los porches, la cosecha del vino del estío… pero también máquinas y magias extraordinarias: la Máquina de la Felicidad que casi destruye la felicidad de su inventor; la Máquina Verde, que pasea a dos viejas señoras por las calles del pueblo; la Máquina del Tiempo en el cuerpo de un viejo coronel; la Mujer Máquina, la terrible y fabulosa Madame Tarot…

El país de octubre de Ray Bradbury

El país de octubre de Ray Bradbury

El país donde siempre está haciéndose tarde. El país donde las colinas son niebla y los ríos neblina; donde el mediodía pasa rápidamente, donde se demoran la oscuridad y el crepúsculo, y la medianoche no se mueve. El país que es principalmente sótanos, sub-sótanos, carboneras, armarios, altillos, y despensas alejadas del sol . El país que habita gentes de otoño, que sólo tienen pensamientos otoñales. Gentes que pasan por las aceras desiertas con un sonido de lluvia…

El hombre ilustrado de Ray Bradbury

El hombre ilustrado de Ray Bradbury

En esta colección de historias entrelazadas, el narrador anónimo conoce a El Hombre Ilustrado, un curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes. Sin embargo, lo más remarcable e inquietante es que las ilustraciones están mágicamente vivas y cada una de ellas empieza a desarrollar su propia historia, como en La pradera donde unos niños llegan un juego de realidad virtual más allá de sus límites. O en «Calidoscopio», el sobrecogedor relato de un astronauta que se dispone a reentrar en la atmósfera terrestre sin la protección de una nave espacial

Crónicas marcianas de Ray Bradbury

Crónicas marcianas de Ray Bradbury

Un clásico del siglo XX: la obra que consolidó a Bradbury como uno de los mejores escritores de la narrativa norteamericana. Esta colección de relatos recoge la crónica de la colonización de Marte por parte de una humanidad que huye de un mundo al borde de la destrucción. Los colonos llevan consigo sus deseos más íntimos y el sueño de reproducir en el Planeta Rojo una civilización de perritos calientes, cómodos sofás y limonada en el porche al atardecer.

El ruido de un trueno de Ray Bradbury

El ruido de un trueno de Ray Bradbury

Es uno de los relatos más conocidos en Bradbury, y el relato más reimpreso dentro del género, según Locus Magazine. En el año 2055 se ha inventado la máquina del tiempo y una empresa tiene una franquicia para organizar safaris al pasado y así poder disparar contra un tiranosaurio rex. El relato narra una de estas expediciones

Zen en el arte de escribir de Ray Bradbury

Zen en el arte de escribir de Ray Bradbury

Once exuberantes ensayos sobre el placer de escribir por uno de los más imaginativos y prolíficos autores del siglo XX, un escritor que disfruta en verdad de su oficio y nos explica por qué y cómo. Bradbury examina con sabiduría y entusiasmo toda una vida dedicada a la creación y la composición de docenas de cuentos, novel as, guiones de películas, obras de teatro, programas de televisión y musicales. Refrescantes y directos, los once ensayos tienen un tema único y común: escribir es una celebración, no una pesada tarea

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Fahrenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos, para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag esta prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza…