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Aonikenk de Enrique Melantoni

Enrique Melantoni empezó a escribir desde muy chico. A los diez años ganó un concurso de poesía en la escuela. A los veinte escribía textos para publicidad y cuentos cortos para una revista. A los treinta comenzaron a publicar sus trabajos en libros escolares. También comenzó a dibujar desde muy chico, y trabajó ilustrando publicidades, libros y pósters. Además, cuando era muy joven, trabajó de carpintero. Enrique afirma que es como escribir y dibujar, porque la lengua es como un árbol.

La bruja de Enrique Melantoni

Un atardecer estábamos recorriendo el Municipio de Tolima cuando vimos a la mujer. Tendría unos setenta años, mal llevados, pero todavía se la veía activa. Estaba murmurando al oído de una muchacha muy hermosa algo que escuchamos al pasar por su lado: ?… y si ves que dejaron sobre algún mueble una camisa con una manga dada vuelta, no te le acerques. En ese estado, es probable que te quedes hasta el amanecer volviendo la prenda una y otra vez. Es un truco estúpido, pero nosotras siempre caemos…? 

Luna Guaraní de Enrique Melantoni

Yací, la Luna de los guaraníes, cruza el cielo misionero cubriendo con un manto de luz plateada las copas de los árboles, y el agua de las corrientes y saltos. La vegetación es tan densa, que la diosa sólo conoce de oídas las maravillas que hay debajo, en la tierra. Allí tampoco el Sol, señor del día, puede llegar con su luz. Yací es curiosa. Quiere ver con sus propios ojos las flores fragantes, el brillante colorido de las aves y el silencioso acecho de las fieras.

Nada por aquí, nada por allá de Enrique Melantoni

Una mañana, el gran mago Aparicio acababa de prepararse un rico mate, cuando sonó el timbre de la puerta de calle. ¿Quién será, tan temprano? -se preguntó, mientras hacía un pase de magia para que su bata y sus pantufl,as vinieran corriendo de la pieza. Se miró en el espejo del zaguán. Se peinó un poco el bigote(tenía uno de esos bigotes finitos con un rulo en las puntas) y preguntó: -¿Quién es? Soy yo, Apa. Ilusionetti.