Nano y Esmeralda de Alfredo Gómez Cerdá

Nano y Esmeralda de Alfrdo Gómez Cerdá

A Nano le gusta dar patadas a los guijarros, tirar piedras al estanque, mirarse en el agua y sentarse en un banco a ver pasar a la gente. Pero no le gusta heredar los jerséis de su hermana, tener que dar explicaciones de todo lo que hace, ni jugar a columpiarse. Un día, casi le atropella una viejecita con su bicicleta. Su amiga Arancha le dice dónde puede localizarla y Nano va en su busca. Entre ellos nace una gran amistad. La viejecita se llama Esmeralda, es una bruja que sabe tejer muy bien y vuela con su bicicleta.